También, luego de diversas conversaciones sobre asuntos eclesiológicos, mantenidas entre el Obispo Víctor y el Padre Siluán

luego de diversas conversaciones sobre asuntos eclesiológicos, mantenidas entre el Obispo Víctor y el Padre Siluán
También, luego de diversas conversaciones sobre asuntos eclesiológicos, mantenidas entre el Obispo Víctor y el Padre Siluán, se ha preparado el siguiente texto:
Existen falsas acusaciones publicadas, que afirman que el Sínodo de la Iglesia Vero-Ortodoxa Rusa (de acuerdo con sus siglas en inglés: RTOC) ha adoptado la eclesiología de los griegos de Boston (N. del T.: se hace referencia al sínodo denominado como “HOCNA”). Nada estaría más lejos de la verdad. La RTOC es canónica y posee su Sucesión Apostólica directamente desde nuestro Santo Jerarca, el Metropolitano Philaret. Su eclesiología es derivada del Santo Jerarca Patriarca Tikhon y de los cuatro jerarcas de la Iglesia Ortodoxa Rusa Fuera de Rusia (ROCOR): los Metropolitanos Antony, Anastasy, Philaret y Vitaly (quien expresó su eclesiología en Mansonville, Canadá, en un documento escrito y firmado, luego de separarse de sus falsos hermanos obispos, quienes traicionaron a la ROCOR, al unirse a la Iglesia Soviética, el Patriarcado de Moscú).
Además, a diferencia de los kiprianitas, el Sínodo de la RTOC abraza firmemente la posición adoptada por el Sínodo de la ROCOR bajo la guía del Santo Jerarca Metropolitano Philaret, contra la amenaza espiritual del Ecumenismo que comenzaba a permear al mundo ortodoxo (es decir, las denominadas Epístolas Tristes de la década de 1960, la decisión del Sobor de la ROCOR de 1971 de recibir a todos los conversos no ortodoxos mediante el bautismo —triple inmersión—, independientemente de cómo hubieran sido bautizados anteriormente —católicos romanos, protestantes, monofisitas, etc.—, y finalmente, el Anatema contra el Ecumenismo proclamado por el Sobor de la ROCOR de 1983).
Desafortunadamente, en el Sobor de 1994, la ROCOR cayó bajo su propio Anatema contra el Ecumenismo (1983) al unirse a los kiprianitas (“Sínodo en Resistencia”). (Para entonces, el Santo Metropolitano Philaret ya había reposado en el Señor, +1985).
La herejía de los kiprianitas consiste en creer que la Iglesia Madre (en su caso, la Iglesia Griega del Nuevo Calendario) debe considerarse como “enferma”, pero que aún es poseedora de la Gracia Divina. Por ello, se permite que miembros de la Iglesia Griega del Nuevo Calendario reciban la santa comunión en iglesias kiprianitas del Calendario Antiguo, y viceversa. Al aceptar esta eclesiología, la ROCOR rechazó formalmente su propio Anatema contra el Ecumenismo, justificando así su unión con su nueva “Madre”, el Patriarcado de Moscú.
Por supuesto, la Iglesia no puede estar “enferma”. La Iglesia no puede enfermarse. La Iglesia sana a sus fieles. No los infecta con una enfermedad. ¿Qué es esta “enfermedad”? Es la herejía —del Ecumenismo y del Calendario Papal, por lo menos—. ¿Es posible que la Iglesia esté en herejía y aun continue siendo la Iglesia? Ciertamente no. Algunos dicen que debemos esperar a un Octavo Concilio antes de tomar tales decisiones. ¿Existe todavía alguien que insista con que nuestras decisiones, tomadas en los últimos mil años, respecto a las herejías de los Protestantes y católicos Romanos, deban posponerse?
La historia de los kiprianitas esta fundada en el cisma y la herejía —lo primero siempre genera lo segundo—. Al consagrar secretamente más obispos para apoyar su nueva eclesiología, los kiprianitas crearon un cisma en la Iglesia Griega Veterocalendarista (N. del T.: de acuerdo a las siglas en ingles, GOC). La GOC, bajo el Arzobispo Auxentios y posteriormente bajo el Arzobispo Chrysostomos, depuso dos veces a este grupo de nuevos obispos, y los declaró sin Sucesión Apostólica.
El actual Primer Jerarca de la GOC, el Arzobispo Kalinikos, fue uno de estos obispos depuestos. Se arrepintió y fue recibido nuevamente en la GOC. Y ahora, varias décadas después, se unió nuevamente con sus antiguos compañeros depuestos (los kiprianitas) mediante un largo documento que detalla su unión. Sin embargo, este documento nunca menciona la eclesiología herética de los kiprianitas, ni tampoco hace mención acerca de las dos decisiones de la GOC en las cuales ellos habían sido condenados. De acuerdo a los propios obispos kiprianitas, ellos jamás fueron reinstalados como obispos en la GOC, luego de haber sido depuestos. Continúan profesando sus creencias anteriores, nunca se les pidió arrepentimiento, ni ellos habrían aceptado jamás tales condiciones.
Previamente a la unión GOC/Kiprianitas, el Obispo Agafángel (Pashkovsky) se había marchado de la ROCOR (que estaba a punto de unirse al Patriarcado de Moscú en 2007), afirmando que no estaba en contra de tal unión, pero que aún era demasiado pronto para ella. Para crear su nueva ROCOR-A, consagró a todos sus nuevos obispos concelebrando con obispos de los kiprianitas. Posteriormente, al ser consultado, durante una reunión clerical, el Obispo Agafángel declaró: “¡Soy kiprianita!”. Más tarde se convertiría en Metropolitano de la ROCOR-A.
Es necesario señalar que el Metropolitano Agafángel tiene su propia peculiar eclesiología. En 1994, el Obispo Agafángel aparentemente rechazó la decisión del Sobor de la ROCOR de 1971. Escribió lo siguiente:
“…la Gracia del Espíritu Santo, la Gracia de los Sacramentos, reside también en los católicos, monofisitas y, en parte, en los veterocreyentes y protestantes que no han violado la fórmula al realizar los sacramentos (bautismo). La Iglesia Ortodoxa no rebautiza a quienes vienen de estas herejías, sino que los recibe mediante el arrepentimiento. A los católicos y monofisitas no se los crisma una segunda vez. El Sacramento del Matrimonio también es aceptado. En el Patriarcado de Moscú se ha preservado y se reconoce como válidos seis Sacramentos: bautismo, crismación, sacerdocio, matrimonio, unción y arrepentimiento.” (Obispo Agafángel Pashkovsky, Vestnik TOC, N.º 2, 1994, pág. 30)
A diferencia de los diversos “sínodos fragmentados” (como se denominan a sí mismos) formados luego de la unión de la ROCOR con el Patriarcado de Moscú, la RTOC no se considera a sí misma como un fragmento (… de ROCOR). La RTOC es el cumplimiento del Ukaz del Patriarca Tikhon. El Patriarca Tikhon previó la destrucción de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Con el objeto de preservar a la Iglesia, fue emitido este Ukaz, con el fin de unir a todos los obispos y diócesis fuera de Rusia. Esto fue llevado a cabo por los Metropolitanos Antonio y Anastasio, y luego culminado por el Metropolitano Philaret, al proveer las consagraciones de dos obispos regentes en Rusia (los Arzobispos Lázar y Veniamín), quienes, previendo la desaparición de la ROCOR, canónicamente consagraron obispos para la RTOC.
Es claro que la ROCOR nunca fue un fragmento, tampoco fue autónoma. Fue la Iglesia Ortodoxa Rusa. ¿Dónde? Fuera de Rusia (de ahí viene nombre ROCOR). La Iglesia dentro de Rusia pasó a la “clandestinidad” y se conoció como Iglesia de las Catacumbas. El propósito de la ROCOR era preservar la Iglesia de Rusia y retornarla a Rusia, luego de la caída del régimen comunista teomaquista, lo cual ha sido logrado, aunque de manera leve y discreta.
Los sínodos fragmentados intentan resucitar la ROCOR invocando el Ukaz N.º 362, pero en realidad trabajan contra su propósito original. ¿Ellos se están uniendo a obispos rusos o con sínodos griegos? El Met. Agafángel dijo que se uniría con casi cualquiera, excepto con la RTOC. ¿Por qué? Él es de Odesa. Fue uno de los obispos consagrados para Rusia. ¿estos obispos de los fragmentos realmente comprenden el significado del Ukaz N.º 362? ¿Lo han leído? En lugar de buscar la unidad, en realidad están deshaciendo la obra de nuestros Metropolitanos de la ROCOR. Están creando cismas. Se podría argumentar con éxito, que están colaborando en la obra del Patriarcado de Moscú de Stalin contra la ROCOR. Cuando Stalin creo el Patriarcado de Moscú en 1943, el Metropolitano Anastasio dijo que ese fue el mayor daño que Stalin podría haber hecho a la Iglesia Rusa. Hoy podemos comprobar lo que Metropolitano Anastasy predijo.





