Confession of Faith and Ecclesiology RTOC 2008 in Spanish: Definición del Santo Sobor sobre los Fundamentos Confesionales y Eclesiologicos de la Iglesia Verdadero-Ortodoxa Rusa
Definición del Santo Sobor sobre los Fundamentos Confesionales y Eclesiologicos de la Iglesia Verdadero-Ortodoxa Rusa

En el nombre del Padre, del Hijo, y del EspĆritu Santo.
La Iglesia Verdadero-Ortodoxa Rusa confiesa y conserva la Fe Cristiana Ortodoxa tal como ha sido preservada por la Santa Tradición desde la fundación de la Santa, Católica y Apostólica Iglesia Ortodoxa de Cristo, y tal como fue en la Iglesia Rusa Local hasta 1927, tal como ha sido conservada, en su espĆritu confesor, en la Iglesia en las Catacumbas, y tal como la Iglesia Rusa en el Extranjero la ha preservado hasta el aƱo 2000.
Creemos en Dios Trino, la Santa Trinidad, tal como ha sido expuesto en el SĆmbolo de la Fe Niceno-Constantinopolitano, y en Una Iglesia, Santa, Católica y Apostólica, cual ha sido fundada por Nuestro SeƱor Jesucristo, que es columna y baluarte de la Verdad (I Timoteo 3:15). Creemos que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo, un organismo Divino-Humano en el cual nosotros, los fieles, constituimos su Cuerpo, mientras que la Cabeza de la Iglesia es el SeƱor Jesucristo (Colosenses 1:18). Creemos que las puertas del infierno no prevalecerĆ”n contra ella (Mateo 16:18). AsĆ como el mismo SeƱor, no puede ser destruida, aniquilada o dividida, y por esa razón, no necesita ser āsalvadaā por fuerzas humanas.
En total unanimidad con el SĆmbolo de la Fe, confesamos un solo bautismo para la remisión de los pecados. La Iglesia Verdadero-Ortodoxa Rusa estrictamente guarda las leyes eclesiĆ”sticas que prescriben que el mismo, debe ser realizado por medio de tres inmersiones completas, en el nombre del Padre, del Hijo, y del EspĆritu Santo.
Aquello que los Santos Apóstoles y los Santos Padres de la Iglesia hayan aceptado y confirmado, nosotros tambiĆ©n aceptamos y confirmamos, y aquello que ellos hayan rechazado y anatematizado, nosotros tambiĆ©n rechazamos y anatematizamos, sin aƱadir, ni quitar nada. Y junto con los Padres del SĆ©ptimo Concilio EcumĆ©nico, proclamamos: āSeguimos las antiguas tradiciones de la Iglesia Universal, guardamos las leyes de los Padres; sujetamos a anatema a aquĆ©llos que agreguen o quiten algo de la Iglesia Universal.ā
La Iglesia Verdadero-Ortodoxa Rusa es parte indivisible de la Iglesia Rusa Local, y se gobierna a si misma fundamentĆ”ndose sobre bases conciliares, de acuerdo al Ukaz NĀŗ 362 de Su Santidad Patriarca Tikhon, elĀ Santo SĆnodo y el Supremo Concilio EclesiĆ”stico de la Iglesia Rusa, promulgado el 7/20 de noviembre de 1920. Tenemos, tanto a la sucesión canónica de la Iglesia Rusa en las Catacumbas, como a aquella de la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Extranjero, como dos partes iguales en honor e espiritualmente unidas de la Verdadera Iglesia Rusa, cuales permanecen en comunión eucarĆstica y canónica bajo administraciones eclesiĆ”sticas diferentes, como fue en tiempos del Santo MĆ”rtir Metropolita Pedro de Krutitsa, y tal como ha sido bendecido por ultimo Primero Jerarca legitimo de la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Extranjero, Metropolita Vitaly. Confesamos nuestra comunión espiritual y eclesiológica con los Santos Nuevos MĆ”rtires de Rusia y los Padres Confesores de la Iglesia en las Catacumbas, y tambiĆ©n con los Primados de la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Extranjero y sus ilustres jerarcas y pastores.
Al confesar que la Iglesia salva al hombre, y no el hombre a la Iglesia, rechazamos el sergianismo confesado por el Patriarcado de MoscĆŗ, el cual deriva del nombre del Metropolita Sergio (Stragorodsky), cual es una forma especial de apostasĆa y herejĆa eclesiológica. Esta falsa doctrina no es compatible con las enseƱanzas de los Santos Padres acerca de la Iglesia y la autoridad polĆtica, porque el sergianismo es la preparación interior del cristiano ortodoxo para la aceptación de compromisos con el antiteismo, y en un sentido mĆ”s amplio, para comprometerse con la mentira, con cualquier mal, con las cosas de este mundo. Esta preparación procede del corazón, de la condición espiritual del hombre mismo, por esa razón, afirmamos que el Patriarcado de MoscĆŗ es astuto al aseverar que el sergianismo es un fenómeno temporal condicionado por una situación polĆtica. Al elevar al sergianismo -es decir, al compromiso con el antiteismo-Ā como una norma de vida eclesial, asĆ mismo, elĀ Patriarcado de MoscĆŗ esta preparando a su rebaƱo para reconocer el poder del Anticristo como una autoridad legitima, y a aceptar el āsello en su mano derechaā (Apocalipsis 13:16). Afirmamos que la verdadera Ortodoxia en nuestra sufriente patria no puede ser renovada sin una correcta comprensión de la caĆda sergianista y sin un debido arrepentimiento por esta caĆda.
Somos unĆ”nimes con los Santos Nuevos MĆ”rtires y Confesores de Rusia, y los Padres Confesores en las Catacumbas, y tambiĆ©n con los ilustres santos jerarcas y pastores de la Iglesia en el Extranjero, en afirmar que el sergianismo es una herejĆa, y que el Patriarcado de MoscĆŗ, que ha nacido de ella, es āun cisma neo-renovacionistaā, cual ha estado en armonĆa con las autoridades antiteĆstas, y por consiguiente, le son aplicables las definiciones y prohibiciones canónicas de la Iglesia Rusa que han sido impuestas sobre el renovacionismo y su jerarquĆa. Y al ser creado de un cisma, el Patriarcado de MoscĆŗ ilegĆtimamente se denomina a si mismo comoĀ “Iglesia Madreā
Nuestra fe en la unidad y exclusividad de la Iglesia, Santa, Católica y Apostólica es incompatible con el ecumenismo, y por esa razón identificamos al ecumenismo como una herejĆa que intenta atropellar a la Fe Ortodoxa. Al confesar nuestra unidad con la herencia de la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Extranjero, ratificamos la condenación impuesta sobre el ecumenismo, cual fue llevada a cabo por el Concilio de la Iglesia en el Extranjero en 1983, con la proclamación de un anatema conciliar contra esta herejĆa āa aquĆ©llos que estĆ”n en comunión con estos herejes, o quiĆ©n los apoye, o defienda su nueva herejĆa, ecumenismoā. La participación del Patriarcado de MoscĆŗ en el movimiento ecumĆ©nico no es una apostasĆa privada de jerarcas individuales, sino una conciliar confirmación del curso eclesiĆ”stico a seguir, trazado en el Concilio JerĆ”rquico del Patriarcado de MoscĆŗ de 1961. Al unirse al āConcilio Mundial de Iglesiasā, el Patriarcado de MoscĆŗ no sólo se ha definido a si mismo como un ācisma neo-renovacionistaā, sino que tambiĆ©n se ha manifestado como una comunidad herĆ©tica que ha caĆdo bajo dos anatemas, aquel promulgado por el Santo Patriarca Tikhon y el Concilio de Toda Rusia contra los comunistas y todos sus colaboradores, y aquel del Concilio de la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Extranjero.
TambiĆ©n bajo el conciliar anatema contra la herejĆa del ecumenismo de 1983 se encuentran todos los jerarcas y clĆ©rigos de las Iglesias Locales oficiales que confiesan comunión eucarĆstica, pero al mismo tiempo, participan juntos en la pan-herejĆa del ecumenismo, la aceptación del nuevo calendario, el modernismo, y la construcción del nuevo orden mundial. Por esa razón la Iglesia Verdadero-Ortodoxa Rusa no puede tener comunión eucarĆstica y unidad con ninguno de ellos; y, siguiendo las enseƱanzas patrĆsticas, decreta que, la Ortodoxia Mundial oficial se ha apartado de la Iglesia de Cristo, y que sus misterios son ineficaces [nedejstvenny] para la salvación. Por eso confesamos el testimonio de la Tradición de la Iglesia, de que la gracia del EspĆritu Santo sólo opera de manera salvĆfica en la Verdadera Iglesia de Cristo, a la cual los herejes y cismĆ”ticos, no pertenecen.
Rechazamos la destructiva opinión acerca de que los herejes y cismĆ”ticos no se hanĀ apartado, pero en cambio, son denominados como āmiembros enfermos de la Iglesiaā, en quienes la gracia de Dios opera de manera igualmente salvĆfica, tal como en los miembros de la Verdadera Iglesia Ortodoxa. Confesamos que todos los miembros de la Iglesia, quienes viven en el mundo y padecen la carne, estĆ”n enfermos por el pecado, y sólo en la Verdadera Iglesia de Cristo pueden recibir la verdadera curación y salvación. La desviación de las herejĆas y cismas no son otra cosa que apartarse del Cuerpo de la Verdadera Iglesia Ortodoxa. Por consiguiente, y tal como los Santos Nuevos MĆ”rtires de Rusia enseƱaron, el Patriarcado de MoscĆŗ no es la Verdadera Iglesia de Cristo y sus misterios no pueden ser eficaces para la salvación.
Sin embargo, y por consiguiente, no usurpamos los Juicios de Dios y no declaramos osadamente que el Señor no puede llevar a arrepentimiento y salvar un alma cristiana sincera que permanece en la iglesia oficial, pero a la vez, confiesa que la salvación sólo es posible en la Iglesia de Cristo.
Decretamos que el clero que acude a la Verdadera Iglesia proveniente del Patriarcado de MoscĆŗ, debe se recibido a travĆ©s de arrepentimiento y una adicional imposición de manos (kheirothesia), llevada a cabo por jerarcas de la Verdadera Iglesia Ortodoxa, con el objeto de completar las ordenaciones (kheirotonia) que el clĆ©rigo reciĆ©n llegado ha recibido de parte de la jerarquĆa apóstata del Patriarcado de MoscĆŗ.
Concerniente al rito de recepción de comunidades herĆ©ticas y cismĆ”ticas, la Iglesia Verdadero-Ortodoxa Rusa, como parte de la alguna vez indivisa Iglesia Rusa Local, continua guardando su legado, sus tradiciones locales adquiridas a travĆ©s de su historia y sus decretos conciliares, en cuales se basan sus principios de condescendencia eclesiĆ”stica (oikonomia), para que, de acuerdo con las palabras del Santo Jerarca Philaret (Voznesensky), Primer Jerarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Extranjero, āmuchos no sean privados de la Iglesia.ā
A pesar del hecho que ahora existe una admisible variedad de diferencias en los ritos de recepción de laicos, que son practicados por algunas Verdaderas Iglesias Ortodoxas, consideramos que es necesario superar estas diferencias, basĆ”ndose en la enseƱanza dogmĆ”tica de la Iglesia. De momento, es posible relacionar a estas diferencias en los ritos de recepción, de la misma manera que lo hizo San Cipriano de Cartago en su carta a Jubiano: āPero alguien dirĆ”: ĀæquĆ© pasarĆ” con aquĆ©llos que antes de esto, habiĆ©ndose convertido de la herejĆa a la Iglesia, fueron recibidos en la Iglesia sin el bautismo? El SeƱor en su misericordia es poderoso para otorgarles el perdón, y a aquellos quienes han sido aceptados en la Iglesia y han reposado en ella, no privarlos de los dones de su Iglesiaā
Un fundamento para cambiar el rito de recepción de laicos procedentes de Patriarcado de Moscu, podrĆa ser, por ejemplo, los hechos concernientes a abiertas y oficiales concelebraciones de la jerarquĆa del Patriarcado de Moscu con Católicos Romanos u otros herejes.
La Iglesia Verdadero-Ortodoxa Rusa al confesar que es la Verdadera Iglesia Rusa, yĀ legĆtima y canónica sucesora de la Iglesia en las Catacumbas y la Iglesia en el Extranjero, no pretendemos aislamos, ni nos atrevemos a considerarnos a si mismos como la āĆŗnica verdadera Iglesia.ā
Confesamos una misma Fe con nuestros hermanos, los Cristianos Ortodoxos Vetero-Calendaristas de Grecia y otros paĆses, quienes rechazan la union con la Ortodoxia oficial ecumenista y nuevo calendarista, y quienes no aceptan la herejĆa del ecumenismo, tanto en forma de confesión abierta, como en su versión solapada, tal como es la enseƱanza acerca de los miembros āenfermosā de la Iglesia.
El Santo Sobor de la Iglesia Verdadero-Ortodoxa Rusa confirma la validez [dejstvennost ‘] del Ukaz del Concilio de la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Extranjero, del 15/28 de agosto de 1932, que decreta āla condenación de la MasonerĆa como doctrina y organización hostil a la Cristiandad, y tambiĆ©n, la condenación de todas las doctrinas y organizaciones semejantes a la MasonerĆaā. En concordancia con este decreto conciliar, la idea del ānuevo orden mundialā, engendrada por la MasonerĆa estĆ” sujeta a condenación, asĆ como tambiĆ©n la introducción, con este fin, de los procesos de globalización y control global de la humanidad, destinados a preparar a la sociedad para el establecimiento del futuro gobierno del Anticristo.
Al permanecer fieles al legado de los Santos Nuevos MĆ”rtires y Confesores de la Iglesia en las Catacumbas, damos testimonio que para los archipastores y pastores verdaderos ortodoxos, la participación en los procesos de la apostasĆa mundial, de la que una de sus formas es la actividad polĆtica contemporĆ”nea, es inadmisible. En su ministerio, el pastor ortodoxo debe guardar a su rebaƱo de la influencia destructiva de āeste mundoā, y de la Ortodoxia Oficial, cual va de la mano con Ć©l, asĆ como tambiĆ©n de la imitación creada artificialmente, denominada āOrtodoxia Alternativaā, y explicar a su rebaƱo la esencia destructiva de estos fenómenos. Estos dos fenómenos que rodean a la Iglesia a diestra y siniestra, se originan de la misma fuente apóstata de este mundo, y son extraƱos a la Verdadera Ortodoxia.
Profesamos nuestro compromiso con el camino “real” del ministerio de la iglesia. Rechazamos como desviaciones de la Ortodoxia, tanto a la extrema izquierda, como a la extrema derecha – al sectarismo, la pseudo-ortodoxia y el falso misticismo, la intolerancia, politiquerĆa y partidismo, la desconfianza y enemistad – estas cualidades no cristianas tan difundidas en el ambiente eclesiĆ”stico contemporĆ”neo. Todas ellas son nacidas, āsegĆŗn las palabras del Apóstol, de furiosas pasiones, mĆ”s del “celo que de ciencia”, pero son presentadas falsamente en forma de “confesión” y de “celo por la pureza de la Ortodoxia”.
De acuerdo a los ilustres Santos Jerarcas de la Iglesia Universal y de la Iglesia Rusa, creemos que el poder establecido por Dios es el Reino Ortodoxo. Lamentamos la pĆ©rdida del Reino Ruso por causa de nuestros antepasados, y oramos al SeƱor por su restauración. Sin embargo, damos testimonio del hecho que un reino verdaderamente ortodoxo sólo puede ser restaurado en la Rus, luego del arrepentimiento del pueblo ruso y su retorno a la Verdadera Iglesia, porque no puede haber arrepentimiento genuino, ni restauración de una monarquĆa ortodoxa, en una falsa iglesia. Una monarquĆa instituida con la bendición de una iglesia de malhechores, tendrĆ” la misma naturaleza desde sus mismos cimientos. Tal reino no serĆ” agradable a Dios; aun siendo grande y poderoso, solo prepararĆ” el camino para la venida del Anticristo.
Instamos a todos los cristianos ortodoxos a permanecer firmes en la Verdad, a incrementar su oración penitencial y unidad en torno a nuestra Santa Madre – la Verdadera Iglesia Ortodoxa. La renovación espiritual, tanto en cada alma humana individual, como el de la sociedad en su conjunto, sólo es posible a travĆ©s del arrepentimiento y la comunión conciliar de todos nosotros en el Cuerpo de Cristo, en el Cual el EspĆritu Santo, el EspĆritu de Verdad y Amor, opera. La pĆ©rdida, por parte de la comunidad humana, de la verdadera conciliaridad [sobornost ‘] trae consigo la pĆ©rdida de la participación en el Cuerpo de Cristo, que significa tambiĆ©n, la pĆ©rdida del efecto beneficioso en esta comunidad, de la gracia del EspĆritu Santo. Y tal gracia beneficiosa, sólo es posible a travĆ©s de la Verdadera Iglesia de Cristo.
Al Comprender esto, el mundo contemporÔneo trata de sustituir a la Verdadera Iglesia con imitaciones espirituales artificiales y falsas iglesias. Por esa razón no hay nada mÔs estimado para los cristianos ortodoxos que una genuina renovación de la Verdadera Iglesia Ortodoxa, la pura Novia de Cristo que permanece fiel a su Novio Celestial. Fuera de la Iglesia, la salvación y la verdadera sanación espiritual del alma dañada por las pasiones, es imposible. Amén.
El Santo Sobor de la Iglesia Verdadero-Ortodoxa Rusa.
17/30 de octubre de 2008.
Santo Profeta Oseas.
San LĆ”zaro āEl Muerto por Cuatro DĆasā, Obispo de Kition.
